
... dime... ¿cómo es que olvidaste lo sensual que puedes llegar a ser?, acaso es tanto el poder que él tiene sobre ti? o no solo él sino todos...
-No lo sé, lo amo...
-Pero...
-O no lo sé, ¿porqué otra razón seguiría con él?.
-Buena pregunta, dime ¿Porqué? ¿Qué te detiene a amarte?.
-Conocí a alguien.
-Esper...
-Y me recordó que no solo soy linda, soy deseable.
-¿Cómo fue eso?.
-Platicando por ahí en ninguna parte y en un tiempo olvidado.
-Me dirás bien o...
-No lo conozco ni me conoce.
-Y... entonces ¿Cómo?...
-Así sin mas, en una conversación en el lugar equivocado bajo el ambiente deseado, casí sentí que lo amé... por un instante... llenó ese vacío con un par de palabras, un vacío que nadie ha llenado mas. pero ya no era un niño, era mayor, bastante mayor...
-Espera, ¿Mayor? ¿Qué tan mayor?.
-Como el buen vino, añejo y ladrón de alieno con cada beso y dador de sonrisas al mirarlo entre las manos bailar cual hoja en verano en la copa entre tus dedos... pero la edad no importa...
Todo pasó tan rápido como el fugaz amor de verano de cualquier película americana barata de los 80´s.
Paseando por el universo, él llegó a mi preguntando mi nombre. Mi deseo de dárselo se peleaba con el de mi hipermoralidad, demasiado rígida para mi gusto, y terminé por darle uno falso... "de igual manera nunca nos vamos a ver" pensé, ante tales circunstancias da lo mismo si soy Miriam a si soy Jenifer. Posteriormente sostuvimos una platica trivial pero interesante. Intentó averiguar mi dirección y teléfono. No le proporcioné ninguno.
Posteriormente averigüe sin querer donde trabajaba y su profesión, su tono fue cordial y sabía lo que quería; me daba mi espacio sin ahogarme o hacerme sentir incomoda. Supo mi edad, muy a reserva de lo que asumí podría pensar "seguramente dirá que soy muy chica, o que soy inexperta en algún aspecto o simplemente que soy una niña tonta que caerá en su juego... pobre, ni sabe cómo me llamo"; sin embargo solo sonrío cálidamente y como si supiera lo que estaba pensando dijo -Es la edad perfecta, todas los son, siempre tienen algo que enseñarnos. No supe que decir después de eso...
Él inició de nuevo la conversación y debió percatarse de mi desconcierto porque me dijo -¿Estás aquí? o ya te aburrí? te tardas en contestar. No pude mas que decirle que de pronto me parecía difícil discernir en qué contestar.
Luego así de la nada en medio de todos y nadie, me preguntó sobre mis fantasías. No sabía si contestar, pero a este punto me sentía segura de hablar, al final de cuentas no sabía quien era yo y dudo mucho que en algún punto de su vida me recuerde mas que como un evento pasajero que pudo ser algo pero no fue, así que le platiqué lo de mi fetichismo. Asumí que era algo demasiado trivial para una persona con experiencia, o por lo menos mas experiencia que yo. Ni se inmutó. Lo tomó con seriedad.
Me sorprendí y pregunté por la suya. -No sabría decirte, quiero tantas cosas que no sé si es solo una o son varias-. Sonreí, no pude evitarlo. Me preguntó -¿Hace cuando que no tienes sexo?.
Quería contestar, esta vez la moralidad se había escondido muy bien, o mi deseo por seguro la sacó de combate, así que finalmente dije -un mes o mas, realmente no lo sé y ¿tu?- Se río y asintió, afirmando que compartíamos el mismo tiempo; me preguntó si tenía pareja y contesté -si. Luego el solo siguió hablando -yo estoy casado, pero siempre busco sexo ocasional...- se detuvo un segundo, meditó y prosiguió -A veces por mucho que amemos, llega un punto donde no nos sentimos satisfechos, los demonios de la cama son difíciles de complacer, y se aburren fácilmente. Si para un hombre es difícil, no imagino cuán difícil debe ser para una mujer. No Respondí. Luego volteó como mirando al horizonte; y yo... bueno yo solo pensando "Si esto es una manipulación, seguro estoy cayendo redonda, pero aunque me de cuenta, quiero caer, no pretendo poner resistencia, la experiencia lo está llevando de la mano y yo lo estoy disfrutando".
Quería contestar, esta vez la moralidad se había escondido muy bien, o mi deseo por seguro la sacó de combate, así que finalmente dije -un mes o mas, realmente no lo sé y ¿tu?- Se río y asintió, afirmando que compartíamos el mismo tiempo; me preguntó si tenía pareja y contesté -si. Luego el solo siguió hablando -yo estoy casado, pero siempre busco sexo ocasional...- se detuvo un segundo, meditó y prosiguió -A veces por mucho que amemos, llega un punto donde no nos sentimos satisfechos, los demonios de la cama son difíciles de complacer, y se aburren fácilmente. Si para un hombre es difícil, no imagino cuán difícil debe ser para una mujer. No Respondí. Luego volteó como mirando al horizonte; y yo... bueno yo solo pensando "Si esto es una manipulación, seguro estoy cayendo redonda, pero aunque me de cuenta, quiero caer, no pretendo poner resistencia, la experiencia lo está llevando de la mano y yo lo estoy disfrutando".
-Se nota que no eres un chiquillo de 20´s- interrumpí el silencio.
-jaja- dijo él -No.
-Bien entonces ¿qué haces buscando sexo ocasional? es decir, tienes a quién recurrir, alguien con quien compartir tu cama.
-Ya no es lo mismo, y tu ¿qué buscas?.
Creo que me sonrojé, es como si fuera un libro abierto para él... demasiado evidente me sentí.
-maldita neurosis...- mumuré.
-¿Cómo?
-No nada, solo pretendo estimular el pensamiento.
-¿Platicando conmigo?
-Si creo que sí, aunque definitivamente este no fue el motivo inicial que me hizo aparecer en este sitio que no existe.
-¿En serio..?. bien pues dime ¿Qué te gustaría hacer?
No sabía si decirlo o no... lo dudé, pero al final decidí tratar de ser clara y le expliqué toda la sed que tenía. Se mostró muy interesado, y creo que se hundió en el pensamiento al escucharme, porque sin verme pude sentir como su respiración cambió y sin darme cuenta la mía también. Me sonrojé al percatarme de mis propias reacciones.
Luego de un momento de silencio me dijo -Eres muy buena, no cambies eso- Luego buscó nuevamente saber como contactarse conmigo, pero fui clara y me rehusé, así que concluyó por decir
-Entonces te doy mi numero de teléfono tu sabes, si algún día deseas hablar conmigo solo di "que necesitas que te marque, que eres Rodrigo"- se intentó parar y se interrumpió así mismo - Disculpa la pregunta ¿Cuáles son tus medidas? y sin pensarlo le comenté -88, 77 90.
-No me cabe duda que eres increíblemente deseable, seguramente tienes un cuerpo de tentación, disculpa mi atrevimiento, pero no creo que mi imaginación de pauta a la realidad- se levantó.
-Me considero normal- contesté.
-Entonces tu misma no sabes lo que deseable que eres.
Luego se despidió de forma muy caballerosa y antes de cruzar la calle preguntó -¿Cómo podré volverte a ver?- y le contesté -Solo si el destino tiene el capricho.
-Eso espero, porque no creo que alguien como tu se me borre fácil del pensamiento- dijo finalmente.
Y fue así como por un momento me enamoré de un completo extraño, y me reencontré con mi deseo, con mi demonio, con mi sed de mas, por fin reconocí lo deseable que soy. Fue como si hubiera tenido encarcelada por el qué dirán a mi bestia, pero ahora ya no la puedo calmar...
-Vaya historia, con un extraño y ¡platicando intimidades! ¡si que eres otra!
-Sí, soy otra, y desperté un deseo vampirezco de amor sin compromiso
-Pero sigues igual de romántica...
-No es romanticismo, este es el verdadero amor, el que no espera nada mas que la propia entrega y desahogo en el momento del éxtasis para dejar libre al otro hacer su vida.
-Entonces eso quiere decir que dejarás a tu pareja.
-No.
-Pero ¿POR QUÉ? si no te satisface ¿Por qué sigues ahí?.
-Porque soy humana y soy egoísta y masoquista, y quiero a alguien seguro, por estabilidad y conformismo.
